RECUERDOS DE MADRID: TASIA

18001884945_f538893c74_o   Madrileña de piel morena, honesta y de buena fé, Tasia es muy guapa en todos los sentidos. Pero lo que más me viene en la mente son sus manos finas, delicadas y fuertes a la vez, bellas a pesar de sus 90 años. Y sus ojos de mirada tierna, abierta, sincera.
Me la recuerdo mucho contando historias. De guerra civil, de un Manzanares salido de sus cauces, de como se hacía el verdadero queso de Burgos y como una tía suya lo vendía en la ciudad, en los tiempos oscuros de la primera mitad del siglo XX. Historias sobre una adolescencia en el Escorial, como doncella. Historias sobre una juventud con paseos por la calle Alcalá. Historias sobre toda una vida sana, con mucho deporte y bailes de salon.

Pienso con mucho cariño en aquel corto tiempo pasado juntos, y aún me resuena en los oídos su voz, tan clara y melodiosa, tan…española:

“eres mi vida y mi muerte

te lo juro, compañero

no debía de quererte, no debía de quererte

y, sin embargo, te quiero”…

   Su marido “se fue” a los 99 años. 75 años de matrimonio! Con buenos y con malos, pero siempre unidos. Criando juntos, en dignidad, a sus cuatro hijos. Hoy en dia, hay algunos que no superan ni las primeras 75 horas. Si fuera solo por esto, ya bastaría para tenerles profundo respeto y admiracion.

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Si la vida no fuera tan cutre, me gustaría volver a verla. Para mirar otra vez, juntas, las películas aquellas de Lola Flores, Joselito, Manolo Escobar y Antonio Molina. Para leer otra vez, juntas, los poemas de Miguel Hernández. Para pasear otra vez, juntas, por el barrio en el atardecer…  Me gustaría volver a verla para abrazarla fuerte, sin palabras, y para besarle la mano. Esa mano suya, fina, delicada y fuerte a la vez, bella…

 

 

-Fotografías de archivo personal- ©Todo los derechos reservados.

DESTINOS ESPAÑOLES: RECUERDOS DE UN VERANO MARBELLÍ (Elviria/Málaga)

 

 

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Me siento a la orilla del mar, escuchando el “silencio” del vaivén de las olas. Miro sin mirar el agua plateado, verde, turquesa, incluso amarillo arenoso, menos azul. El sol está por ponerse. Contemplo su luz filtrada por ámbar. El Mediterráneo sube poco a poco, en la punta de los pies, para cubrirme, para taparme, envolverme, ahogarme para siempre. Viene mirándome pícaro, pensando que no me doy cuenta.
-¡Te veo! Aunque me quieres engañar con cada ola que retires, cada siguiente llega más cerca. ¡Maldita, te veo! Me voy a quedar aquí hasta que te darás por vencida y te vas a retirar tal como subes: en la puntilla de los pies. Con cada ola…
Luego ya puedes volver a levantar cabeza intentando asustar a otro. Yo no estaré.

 

 

-Fotografías de archivo personal- ©Todo los derechos reservados.

 

 

 

ESCALONES

Luz mañanera. Cruda. Imágenes tan claras como si fueran vistas por la lentilla de un joyero. Un escalón. Y otro. Desde mis 18 meses, parecen altísimos. Como los inmensos cubos de piedra de las pirámides. ”Tengo que subir. Tengo que subir. Tengo que…”
Ahí arriba, la voz de mi madre hablando con la vecina, en la puerta abierta. Y un canto de gallo en la lejanía. Un escalón. Y otro…

* * *

Tarde de otoño dorado. Luz filtrada por miel. Un escalón. Y otro. Son tantos… Como si tendría que subir andando en el Burj Khalifa. Estoy todavía en la mitad de la vida, pero el dolor de la columna “averiada” me dobla.  “Tengo que subir. Tengo que subir. Tengo que…”
Ahí arriba, es demasiado tarde para que alguien me espere. Mi madre ha muerto hace tiempo y mi hijo se fue a otro país. En la lejanía, la sirena de una ambulancia. Un escalón. Y otro…

DESTINOS ESPAÑOLES: Pazo de Vilabade (Galicia)

Si has ido alguna vez en Galicia, no hace falta que te cuente sobre su belleza peculiar. El aire tiene perfume de montaña y mar, y una extraña consistencia verde-esmeralda, los bosques inspiran un atemorizante misterio, y los gallegos “de pueblo” viven una especial simbiosis con la naturaleza, tanto por la arquitectura de sus casas, como por sus hábitos y forma de ser. Parecen hobbits. Parecen hadas y magos de sangre mestiza.
Pasando Castroverde para arriba, en el Camino de Santiago, encuentras el Pazo de Vilabade. Una bisutería arquitectural con más de 600 años de historia. Dicen que en sus orígenes fue Hospital de Peregrinos, pero quien sabe con exactitud?
Viví ahí tres meses largos en el verano de 2016. Los Blasones de los antiguos dueños todavía adornan los muros de este castillo fantasmal .
Hay que tenerlo bien claro que soy una amante incondicional de lo antiguo. Me fascina todo: casas, muebles, olores a papel viejo o tapicerías. Vas a pensar que vivir en el Pazo tres meses ha sido para mí como un sueño. Y no te equivocas…. del todo. Porque es una cosa ir, mirar, imaginar la vida de los caseros, y otra cosa ser tu, el casero. Y no por las condiciones, lejos de mí este pensamiento. Aparte de los muebles muy antiguos (pero estupendamente mantenidos), las utilidades,como baño y cocina, son de última generación y tu estancia no puede ser más agradable. Yo hablo del MIEDO! Si, miedo, con mayúsculas. Pasillos y escaleras donde la luz está absorta por cortinas pesadas, crujido de puertas masivas de madera noble esculpida, ruidos incalificables en la sala de estar de arriba (como lo de las bolas de billar), objetos que cambian de sitio misteriosamente en la lareira, ojos que te siguen intensamente desde los cuadros… Cuando llegaba la noche, estaba aterrorizada. Al principio. Porque luego, con el paso del tiempo y revisando detenidamente cada habitación, terminé por acostumbrarme. No, no del todo, pero era como un armisticio hecho con la casa misma. Yo me comprometía cuidarla, y ella, no asustarme. Si, por supuesto que hablaba con ella. Para mi no era un algo sino un alguien. Ella. Respiraba, te hacía sentir si le gustas o no. Que he leído demasiado Stephen King? Pero si no has vivido nunca en un museo, entonces no me puedes juzgar.

 

 

 

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Las mañanas en el Pazo eran maravillosas. Solo tenias que salir al jardin y llenarte de la mirífica belleza. Un mar de hortensias azules con destellos diamantinos de rocío. Una mesa de piedra debajo de la parra. Un tronco tumbado al lado del higo, cubierto de enredaderas verdes. El rosal de flores rosa intenso,delicadas. En la lejanía, montañas moradas envueltas en niebla. No se puede pedir más…

 

 

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Las tardes, sobre todo las puestas del sol, son indescriptibles. Mi vocabulario español queda pequeño a la hora de poner en palabras los colores del cielo gallego en el atardecer…

 

 

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La doña del Pazo de Vilabade es la señora Maria Teresa de Arana. Madame la comtesse, como me gusta llamarla. No sé exactamente qué rango aristocrático tiene, pero por todo su ser es una verdadera condesa. Educada, culta, hablando inglés y francés debido a sus estudios en un colegio de Inglaterra,y luego,como adolescente,en una escuela de París; de un buen gusto irreprochable, con muchísimo sentido del humor, sensible y, a la vez, fuerte (“por necesidad” dice ella, “por quedarme viuda con tres niños, demasiado pronto”) carismática y todavía muy bella a su respetable edad. Su presencia en el castillo no hace más que completar este cuadro con aire medieval.
No se si tuvo más impacto sobre mí el lugar, o la persona que le da vida. Cierto es que mi alma ahora les lleva la marca. Como el sello de los peregrinos certifica el paso por ahí. Le tengo tanto cariño a doña Teresa y echo tanto en falta su risa a carcajadas, su fina ironía, sus historias sobre “Concha,la marquesa”, su forma de adaptarse a cualquier lugar y persona, el modo tan práctico de resolver todo, su sabiduría y su astucia de girar la conversación en el sentido deseado…
Las circunstancias de la vida no tienen en cuenta nuestra naturaleza humana. No creo que voy a volver a verla alguna vez, pero me gusta pensar que sabe lo mucho que la quiero y el profundo respeto y agradecimiento que le guardo por cómo influenció en mi.IMG_20160813_103446.jpg

Con su pelo blanco iluminando plata,

la veo en su castillo.

Anda despacio por el pasillo,

envuelta en sus recuerdos,como en una bata.

Su mano,cansada,cuenta historias

sobre la sangre azul de una condesa…

Así la veo yo a doña Teresa,

con sus guerras y glorias.

 

 

-Fotografías de archivo personal- ©Todo los derechos reservados.

 

 

DEMASIADO TARDE

Podría redibujar tu cara de memoria,
con caricias,
podría hacer que seas mi primavera
y llenarte el alma con petalos de naranjo,
podría enredarme los dedos en tu pelo
y ser tu Sheherezada contando mil y una noches,
podria envolverte en mi perfume como
en sedosa capa,
podría amarte con amor desenfrenado
y podría hacerte el amo de mi ser
…pero llegaste demasiado tarde.

ORACIÓN

Dios mío,

perdóname

porque aunque nacimos solos,

la soledad me mata.

Perdóname

que amé sin ser amada.

Perdóname

que no pude aprender a pelear,

ni ofender a la gente.

Perdóname

que no se guardar rabia, aunque el daño hecho

me duela.

Perdóname

por ayudar repetitivamente

a mis enemigos.

Perdóname

por no saber luchar con uñas  y dientes

a proteger mis derechos.

Perdóname

porque , a pesar de tantas enfermedades,

me empeñé a vivir.

Y perdóname Dios,

por llamar en noches frías

Tu nombre,

aunque no he guardado tus mandamientos.